| Diario del Campo, ene-feb 2006, pp .225-229 La Iglesia de Catemaco por Antonio García de León |
| El documento que adjuntamos, del Ramo Hospital de Jesús del Archivo General de la Nación, se refiere a la inicial del Alcalde mayor de Tuztla, justo en la confluencia de los siglos XVIII y XIX. Catemaco había sido un pueblo más de la jurisdicción de Tuztla, del Marquesado del Valle concedido desde 1529 a Hernán Cortés. Desde esos años aparece en los registros tributarios como perteneciente a la región, y como una “estancia sujeta” de San Andrés Tzacualco, hoy San Andrés Tuxtla. En 1799 iniciaron sus vecinos, con la ayuda del cura de San Andrés, la transformación de la vieja ermita de paja que albergaba a la imagen de la virgen en una iglesia de madera y techo de tejas. La leyenda de Catemaco, que el documento no cita, dice que en el lago, en la cueva del Tégal (“casa de piedra”, “cueva”) de la isla arqueológica de Agaltepec (“cerro de canoas”) apareció la virgen del Carmen, patrona de los marineros, a un pescador indígena llamado Juan Catemahca (“Juan el de Catemaco”), una especie de “Juan Diego” local. Se dice que esto ocurrió a mediados del siglo XVII y que indica los orígenes milagrosos de esta virgen aparecida. Como siempre, el depositario de la visión milagrosa fue un indígena, un pobre macehual. Lo interesante es que en la piedra sobre la que apareció la virgen se conserva la huella de dos pies pequeños, labrados a la manera olmeca, atribuidos a la Madre de Dios cuando se posó allí de manera milagrosa, y que el mismo Tégal parece haber sido un altar prehispánico. Los nahuas de la región llaman hasta hoy Toyetsiin (“nuestra madrecita”) a la virgen de Catemaco, al igual que la virgen del Tepeyac (llamada Tonantzin en el náhuatl del centro de México). Pero nuestra Toyetsiin es también la diosa luna, y por eso la virgen tiene como atributo una luna a sus pies, que es, al mismo tiempo, la deidad lunar y la insignia de la laguna. Más curioso es el nombre “Catemaco”, del cual se han dado varias etimologías forzosas. Al parecer este nombre cifrado tiene que ver con esos pies en la roca, pues kaktemakko significa “lugar de la ofrenda de sandalias” (kak-\[ti] “sandalia o huarache”, temak-\[ti] “ofrenda” y –ko “lugar”), lo que indica muy posiblemente un antiguo culto anterior a la conquista, cuando se hacían ofrendas a la diosa lunar asociada al lago. Por lo demás, la fiesta de la virgen, el 16 de julio, coincide con el inicio del mes antiguo llamado entre los nahuas del centro Tlaxochimaco, “tiempo o lugar de la ofrenda de flores”, un mes asociado después con el culto de la virgen María. Una vez más nos encontramos ante un culto sincrético, impuesto desde por lo menos el siglo XVII en lo que fue un santuario prehispánico: la isla arqueológica de Agaltepec. Pero veamos el documento.... AGN / Hospital de Jesús. 352,12 / 1799-1800 Catemaco “Expediente formado a representación del Alcalde Mayor de Tuxtla sobre la Iglesia que sin las licencias necesarias está fabricando el cura de San Andrés Tuxtla en la Ranchería de Catemaco” Que “…a distancia como de dos leguas del pueblo de San Andrés hay una laguna que llaman de Catemaco en cuyas orillas se han arranchado algunas personas por huir de la Justicia”. Tenían un jacal de paja que les servía de capilla con una efigie de Nuestra Señora del Carmen, y el cura de San Andrés está fabricando una formal iglesia, pero sin licencia (según Fausto de Cerain, juez privativo conservador del Estado del Marquesado del Valle que funge como Alcalde mayor). La está haciendo con los fondos de una cofradía y se pide “informe circunstanciado de quanto ocurre en el asunto”. En su calidad de Alcalde mayor, Cerain pide información a don Rafael Lazo de la Vega, cura coadjutor de San Andrés Tuxtla, quien le responde que no haya “si la plebe maliciosamente ha entendido mal lo expresado en el caso, no es culpa mía sino de los dependientes de Vd. que con sus toscas voces han manifestado diverso espíritu de el que tiene el asunto” relativa a la fábrica de iglesia de la Ranchería de Catemaco y que lexos de suspenderse ha formado empeño en concluirla desentendiéndose de lo acusado, y haciendo alarde en contra de la Jurisdicción Real…”, dispone que:- No permitan las repúblicas que los indios trabajen en dicha obra con paga o sin ella, de lo contrario sufrirán el castigo correspondiente, y que ya se le comunicó a don José Guano, maestro de la obra, sobre la suspensión de ella hasta nueva orden.- El 14 de junio de 1800 (folios 24-25v) el cura responde al Alcalde mayor diciendo que no dio el informe porque quería consultar primero con el provisor de Oaxaca (a cuyo Obispado pertenecía el sur de Veracruz): “Lo hago ahora diciendo que Cathemaco no es Ranchería sino Pueblo antiquísimo que ninguno de los que se hallan vivos se acuerda de su fundación. Consta en el día de más de 300 individuos entre Indios y de Razón y sus agregados. En él siempre ha habido Teniente folios 14-14v El 19 de abril de 1800: “Yo don Fausto de Cerain, Alcalde mayor de esta Jurisdicción (…) en vista de la variación que se nota en las contestaciones que van agregadas del cura de San Andrés y que de ningún modo se ha podido conseguir respuesta categórica sobre la licencia que se le pide encargado de Justicia por los Alcaldes Mayores. Siempre ha tenido Alcaldes, Rexidores y demás oficiales de República y todos los Alcaldes Mayores lo han nombrado y reconocido por Pueblo llevando los Indios todos los Tequios de Pueblo, pagos de Tributo y Caxa de Comunidad, y el mismo actual Alcalde Mayor tiene nombrado los Oficiales de la República y ha nombrado su Teniente encargado de Justicia y recauda los Tributos y Caxas de Comunidad e hizo las diligencias para la permanencia de la Escuela de dicho Pueblo de cuenta de sus Caxas de Comunidad. La Iglesia que se está haciendo que no es su fábrica de Iglesia primitiva para fundar Pueblo sino para parar la vieja ya fundada desde tiempos mui antiguos en que desde la misma antigüedad está colocada y se benera la Imagen de Nuestra Señora del Carmen que no hay quien dé razón de su origen y principio por su mucha antigüedad”. Agrega que su antecesor, el Bachiller don Juan Rodríguez Ortiz había ya pedido licencia para repararla, y que el anterior Alcalde mayor había estado de acuerdo y sólo siguió acopiando el material para dar principio a la obra, “que toda ella es de madera y solo el techo es de texa por la mayor duración. Mas ni aquel Alcalde Mayor ante quien se ajustó la Obra ni el actual que la vido comenzar hicieron reparo sobre dicha Obra ni advirtieron tampoco cosa alguna de defecto”. Explica que la obra se empezó con limosnas y ganado de la Cofradía y que, además, se ha aumentado por “la crecida devoción de los - Se menciona (f. 29) el antiguo origen de Catemaco y de su Cofradía o hermandad, que posee una finca de ganado propia y una milpa “que también en ella asisten los hijos haciendo como obra de limosna, toda para la dicha fábrica, pues en todos los años después de la Octava de Corpus Christi sale la Santísima Virgen a colectar su Limosna por el Pueblo con los Pasados y Músicos del Pueblo que se juntan ciento y más en componer Corrales y rozar Rodeos, asisten los Pasados y los hijos del Pueblo haciendo por la Virgen. Esta dicha Cofradía desde la antigüedad se ha gobernado por unos de los Gobernadores Pasados, y que también a fines de cada / año daban sus cuentas muy competentes y mayores aumentos, así de ganado como de dinero…” (ff. 32-33v) - Hay alguaciles y topiles, una iglesia de paja muy antigua, es República de Naturales en donde se ha enseñado desde antes la doctrina cristiana en lengua mexicana, que es la que hablan los indios del pueblo. Fieles al Culto y beneración de la Imagen de María Santísima”. - En la capilla hay romería de gran número de gentes: la doctrina estaba a cargo de un indio anciano llamado Juan Pedro que corría con el cuidado de la hacienda de ganado mayor (hacia 1776), corriendo con el cargo y data en Cabildo. Catemaco está al lado de una “laguna de muchísimo pescado que podría mantener más gente, reventó un volcán cerca de la hacienda hará como un siglo, y que los viejos y ancianos lo mencionan”. (según alegato a favor hecho por Félix Azevedo y Zárate, que conoció el pueblo en 1776, vecino.. (f. 34) - Tiene la cofradía una milpa de maíz y algodón, y “si vive la Virgen en un vil y miserable xacal, más propio para iglesia católica, bien merece (ff. 35-35v) una buena Iglesia” (escribe desde Oaxaca el anterior párroco, Juan Rodríguez Ortiz), además, le dice a Cerain: “Yo tengo a Usted por buen católico y devoto de la Santísima Virgen como el que más y que no ha de querer privarlos de sus cultos, antes sí, que tomaría el mayor empeño en promoverlos, y aumentarlos, y así espero, que dando un bofetón a el Diablo, sólo atienda, a que / la Virgen Santísima tenga su casa decente como merece la que es Reyna de los Ángeles y hombres, esto se lo suplico encarecidamente por la misma Madre de Dios y Jesu Christo su Hijo” - Insiste de nuevo en que es un pueblo inmemorial, con 70 familias de indios tributarios y otras 73 de los que llaman “gente de razón”. Menciona también excesos en la fiesta anual que se celebra en honor de la imagen, y aun muertes, según se dice: “aun cuando el año pasado sólo una por mano de los Ministros de Justicia”, cuando el Teniente del Alcalde mayor, “don Manuel Blanco, por causa que ignoro intimó a un Negro forastero, que saliese de la Jurisdicción: No le obedeció y fue a la función de Catemaco: por ello y sin obstáculo lo prendió y lo mandó poner en el cepo” (…) “Al terminar la fiesta se le condujo a este pueblo (San Andrés) pero los Indios Ministriles conductores lo golpearon con varas que lo dejaron sin sentido, lo atravesaron en un caballo y lo trajeron a la cárcel, el Negro pedía a voces auxilios y sacramentos y no se le asistió, y luego falleció. Pues durante la fiesta hay excesos de Monte o Naipes, y de suerte y azar en las casas, hay fuegos, tumulto y bullicios, aun durante el tiempo de la Misa, y el Alcalde Mayor fomenta y no persigue los los espectáculos públicos: en una palabra sería indispensable destruir la sociedad civil, y que los hombres anduvieran vagantes como Fieras” (rúbrica Juan R. Ortiz) - Por último, el 17 de diciembre de 1800, el Juez Conservador del Marquesado recomienda al Virrey que “Vuestra Señoría preste su licencia bajo algunas indispensables prevenciones”, pues todo mundo desea concluir la obra de la iglesia de Catemaco, “aun a costa de sus intereses y personal trabajo”, además… “se trasladarán muchos vecinos del Pueblo de San Andrés y formarán un vecindario laborioso de no mui corto comercio (…) que serán menos las pestes que repetidamente ocasiona la abundancia de gente en el referido Pueblo de San Andrés, y la estrechez con que viven” (se refiere a las epidemias de viruelas y vómito negro de 1799 que causaron la casi desaparición de Santiago y San Andrés): En fin, el Virrey recomienda que los mayordomos entreguen sus cuentas y vaya la obra adelante… |
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