¿Que hay para hacer en el pueblo de Catemaco?
ADMISIÓN GRATIS
Camina en el Malecón al amanecer y escucha los
miles de pájaros cantar al compás de los rayos del
sol que penetran sobre los volcanes cercanos.
Acepta una oferta para comer un cóctel de
Tegogolos de alguno de sus insistentes vendedores
y descubre sus propiedades afrodisiacas.
Finge que deseas alquilar un departamento y sube al
edificio más alto de Catemaco para fotografiar alguno
de sus grandes panoramas.
¡Cuenta los pájaros! Hay casi 600 especies en Los
Tuxtlas. Eso te mantendrá ocupado durante algún
tiempo.

Consigue una limpia. Las verdaderas no son con uno de esos brujos que
las docenas de "guías turísticos" promueven, tampoco las limpias de
Nanciyaga donde son estilo Disneylandia.
Toma una de las 70 lanchas que recorren la Laguna de Catemaco,
encontraras en el malecón, donde gritones te obligan a tomarlas.
Apuesta a qué el ídolo cercano al parque de Catemaco se esculpió
realmente hace sólo algunos años.
Visita un brujo y toma muchas fotos de él - odian eso.
Da a un brujo una limpia estilo chilango - realmente odian eso.
Pide al sacerdote que bendiga el motor de tu carro para el viaje de
regreso. Así como muchos otros lo hacen, especialmente el 17 de enero.
Refleja tu fe visitando la Basílica de la Virgen del Carmen, y después con
solo cruzar la calle satisface tu hambre con una mojarra empapelada en
el restaurante de Melmar.
Estremécete con las muchas serpientes de Los Tuxtlas, exhibidas en El
Teterete.
Alquila un kayak para ver las playas de Catemaco desde su laguna.
Alquila un caballo en Pozolapan y sube las colinas ubicadas en los
alrededores de la Laguna de Catemaco.
Detente en la "Casa de Cultura de Catemaco" y verifica si tiene algo de
cultura.
Encuentra algunos monumentos únicos ocultos alrededor de Catemaco.
Recorre los almacenes de zapatos en Catemaco, y compra algunas
sandalias de plástico para el baño de la próxima parada.
Compra un ramo de flores recién cortadas con uno de los vendedores
enfrente de la gran basílica para colocarlo en sus lugares de ofrenda,
nunca sabes cuando necesitaras de Su ayuda en tus viajes.
Mira la puesta de sol y el derretir de un cóctel Margarita en uno de los
muchos restaurant-bar frente al lago.
Toma algunas fotos de las casas de madera más antiguas y hermosas de
Catemaco y envíalas a tus familiares fingiendo que viviste allí.
Paga a un taxista para que te lleve a la plaza de toros y escribe un
artículo en internet si lo encuentras.
Camina en el Malecón y su sendero a Espagoya, maravíllate de los
muchos flujos de lava que hace cientos de años intentaron llenar la
Laguna de Catemaco y busca una mesa en un restaurante abierto para
disfrutar mariscos frescos.
Camina un poco más lejos y desciende a la cueva de El Tegal, adonde se
dice que la virgen apareció una vez, y donde los viejos creyentes,
todavía adoran a Chalchiuhitlicue, la antigua diosa Azteca del agua, que
protege a los pescadores del lugar.
Consigue que un húngaro lea la palma de tu mano y cuida tu bolsa.
Relájate con un baño de vapor en algún temascal. Se dice que curan
cualquier cosa. El atractivo será que consigas una mascarilla de lodo de
Los Tuxtlas aplicada desde tu rostro hasta la punta de tus pies.
Cuenta cuántos diminutos camarones caben en un cóctel y pide otro.
Consigue una gran sonrisa al preguntar a alguien acerca de un viaje a la
punta de uno de los volcanes.
Finge ser un ecologista y haz que alguien te muestre los pocos árboles
gigantes todavía restantes en la ciudad de Catemaco.
Admira alguno de los puros que se hacen en San Andrés Tuxtla, después
fuma uno enorme y come un gran filete en el Restaurante Montepío.
Déjate llevar por cualquier lugar y da vuelta sobre algún camino de
piedras y observa a donde te conduce. Quedarás asombrado y también
tu carro se quedará así.
¡Despierta! y abre bien tus ojos donde quiera que camines, observa una
cabaña, una iguana, una planta nunca antes vista, o impresionantes
paisajes.






